jueves, 7 de abril de 2016

El poder del video en la nueva comunicación del siglo XXI

El video es la inundación después que se rompió la represa de la televisión abierta. Ahora está en todos lados y hay varios factores para que haya sucedido esto: 1) Bajo costo de producción; 2) Bajo costo de difusión; y 3) Consumidores que no exigen calidad sino buen contenido. Estos tres factores han abierto un nuevo mundo publicitario de nichos, segmentos y grupos de afinidad, donde el contenido es el rey.

Anteriormente los videos estaban reservados para un grupo pequeño y exclusivo de grandes compañías de consumo masivo con grandes presupuestos. Todo era masivo, hasta la parte financiera. Hoy esto ha cambiado. El video está disponible para todos, sin restricción ni bandera.



Sin embrago, parece que muchas organizaciones aún permanecen con el síndrome del elefante que lo amarraron a la estaca cuando era pequeño y no creen poder moverse. Estas empresas se quedan inmóviles pensando que aún no pueden hacerlo. Sin embargo, es todo lo contrario. Todos tenemos ahora la capacidad de producir, editar y emitir; nadie nos lo impide. Estas producciones pueden ir desde un formato muy simple filmado en un teléfono celular y luego subido en Facebook; hasta una grabación, con un guion, subida a YouTube. No hay restricciones tecnológicas, las restricciones ahora son mentales.

La tecnología ha hecho que sea muy fácil hacer videos de calidad a un costo muy bajo. Las nuevas empresas deben de comprender que tienen un arma potente que antes les era negada. Antes había costos altos de producción y difusión; hoy los costos de producción y difusión son muy bajos o casi nulos. Esa es una oportunidad. ¡Aprovecharla debemos!

El video siempre será una manera completa de comunicar nuestro producto o servicio. Cuando competimos por la atención en el contenido de las páginas web, el video es un gran generador de atención y cuando navegamos en aguas de redes sociales, el video es el participante estrella. Se puede colocar mucha información de forma compacta en un video bien editado aumentando la exposición de nuestra marca de forma exponencial.

Un video para ser relevante debe de tener contenido. El contenido es el rey en un siglo de comunicaciones interactivas: “Yo te doy mi atención, tú dame algo interesante a cambio.” Esa “cosa” interesante puede ir desde contenido racional, emocional, hasta un humor bien manejado. Las personas quieren entretenerse mientras navegan. Las personas quieren culturizarse mientras se entretienen. La actitud de la marca en la red es vital para captar la atención en cualquiera de los formatos y medios que elijamos.

Cuando utilicemos el humor en nuestras comunicaciones no nos olvidemos que lo que queremos es agregar valor a la marca y por lo tanto entregar información relevante en ese sentido. Ningún extremo es bueno. Ni tanta información que aburra, ni tanto entretenimiento que se olvide de los valores de la marca. Cuando filmemos y revisemos la edición recordemos que este equilibrio es la piedra angular del éxito de nuestra campaña.

En el caso de redes sociales, el medio donde lo publicitaremos definirá el formato que usemos. Facebook es una red de amigos y tenemos que estar en esa misma frecuencia; YouTube es un formato amplio que permite mayor rango de estilos, pero necesitamos canalizadores de tráfico hacia ese lugar o pagar por presentarlo en público.

Finalmente, aunque nadie lo diga, todos queremos crear un video que sea viral, que corra como pólvora por las redes sociales y todos lo comenten. Eso está bien si sucede, pero no debe de ser el objetivo central de nuestra estrategia. Es una consecuencia deseada, pero sólo es eso. La viralidad del video debemos de verlo como la lotería, si llega está bien; pero si no sucede debemos de seguir trabajando para traer el pan de cada día a nuestros hogares.


Aprovechemos al máximo las distintas alternativas que nos presenta la versión audio y video actualmente. Aun es un territorio por explorar, lleno de oportunidades y donde, con seguridad, se forjarán, las nuevas marcas potentes del futuro.


miércoles, 6 de abril de 2016

¿Cuáles son los dos portales de la innovación?

Cuando el espacio es cómodo nadie desea moverse. Cuando el espacio aprieta la necesidad surge. Cuando el espacio es insuficiente se requiere salir. Cuando el espacio ya no existe se necesita saltar. Esta es la encrucijada del innovador.
Las empresas que son dueñas del espacio, ya sea por ser líderes o simplemente grandes, no tienen la necesidad de moverse y evolucionar. Sin embargo, los emprendedores, quienes aún no tienen un territorio propio, sienten la imparable necesidad de saltar de una pecera a otra.
La innovación tiene sus cimientos en la necesidad racional o emocional de supervivencia. Para esto el creador o innovador debe de escoger cuidadosamente en que parte del tablero pone sus recursos, que son generalmente escasos y limitados, ya que de esta decisión dependerá el éxito o fracaso de su creación. En esta elección hay dos grandes portales por donde puede ingresar a) El portal con retorno y b) El portal sin retorno.
 
Jeff Bezos, CEO y fundador de Amazon, comenta sobre estos dos tipos de decisiones y las visualiza de la siguiente manera: 1) Es aquella decisión donde la vía tomada es irreversible, ya sea por la inversión, características, complejidad, tiempo, etc. 2) Las reversibles. Estas son como pasar por una puerta, pero no cerrarla de modo que si algo sale mal podemos regresar por el mismo lugar sin perder mucho dinero. Este tipo de acciones permiten muchas pruebas, pero generan más fallas.  El problema, indica Bezos, está en confundirse entre las dos y poner nuestra inversión de forma errada.
Mientras más grandes son las empresas parecen tener la tendencia de querer meterse en pocos emprendimientos, pero escogen los de grandes riesgos irreversibles de tipo 1. En este proceso tardan muchos años, donde todos los comités entregan una opinión adicional a la nueva inversión. Todos quieren arreglar el mundo, pero nadie se atreve a poner su puesto en riesgo al hacerlo. Al final las empresas se vuelven lentas, llenas de comités y carentes de acción. Todos los bonos de esa gente están atados a la rentabilidad de la empresa en el corto plazo por lo que estos parecen decirle al oído: “No hagas nada, no arriesgues y gánate tu bono.”
En su carta anual a los accionistas de Amazon, Jeff Bezos resaltó su visión y aclaró la manera en que Amazon toma sus riesgos en los nuevos emprendimientos donde ingresa. De esta manera, Amazon se mantiene como una empresa innovadora que no ha perdido esa chispa de emprendedor de sus orígenes a pesar de ser ya una organización grande y estructurada.
Esta debe de ser la pregunta que se estarán haciendo las empresas exitosas del siglo XX: ¿Podemos ser innovadores a pesar de ser adultos? Y es que aparentemente el motor de la innovación está sólo en las empresas infantes o jóvenes, mientras que las adultas, maduras y financieramente rentables parecen haber sido tomadas por una plana financiera que estrangula todas las nuevas iniciativas. Mientas más adultas las empresas tienen más abogados y financieros en sus directorios que emprendedores y creativos. Esa es la paradoja de la boa que se come la cola para poder sobrevivir.
Alejándose de esa línea, Bezos resalta que Amazon es “el mejor lugar para fallar porque la empresa está dispuesta a tomar riesgos con el conocimiento que el 90% de los nuevos emprendimientos fallarán pero que con solo un 10% de éxito ya se paga en exceso todo el esfuerzo de las acciones fallidas.
Estoy seguro que mientras Jeff Bezos siga a la cabeza de Amazon, el espíritu emprendedor rondará a la empresa, como pasaba en Apple en tiempos de Steve Jobs. En un mundo digital, revolucionado; la innovación no es una opción, es una necesidad. Es un mundo binario, donde eres un uno o eres un cero; o innovas o mueres.