martes, 17 de septiembre de 2013

Los líderes en los tiempos difíciles

“Un buen líder es aquel que asume un poco más que su participación en los errores y un poco menos que su participación en los éxitos." 

El éxito debe de ser repartido entre todos por igual. No hay individuo menos importante, ni participación insignificante cuando el equipo ha conquistado la cumbre. Hasta los que quedaron en el campamento en la base de la montaña son tan exitosos como los que llegaron a la cima apoyados por todos. Tommy Heinrich fue el primer argentino en llegar a la cima del monte Everest y resalta que el equipo de soporte tiene tanto merito como los que ascienden y llegan a la meta. La vida de uno depende de todos. Llegar a la cima es sólo la mitad del camino. 

En los tiempos difíciles o ante las decisiones erradas, el líder asume la responsabilidad. Dar la cara en tiempos difíciles hace ganar respeto. Apuntar con el dedo a otros es síntoma de debilidad. La atribución de un buen líder es repartir entre todos los beneficios del éxito y asumir la mayor parte de responsabilidad de los fracasos. El equipo reconoce este comportamiento y refuerza el vínculo con su líder. En tiempos difíciles los líderes aprovechan para solidificar los lazos con su equipo. Se logra compromiso con compromiso. Se obtiene distancia con distancia.


Dar más de lo que se pide es recibir más de lo que se espera. Un líder está dispuesto a dar más de lo que pide. Llega antes que todos y sé el último en retirarte. La milla extra que pide el líder es la que está dispuesta a recorrer primero. El minuto extra que pide el líder es el que está dispuesto a otorgar. Liderar con el ejemplo otorga integridad. La mejor enseñanza es la que se muestra en la práctica. La mejor voluntad es la que se demuestra en el acto. Lo que digo es lo que hago. Te pido uno y te doy dos.

La jerarquía y los líderes

"Los buenos líderes crean equipos que perduran en el tiempo ya que sus cimientos se basan en el compromiso personal y no en la jerarquía artificial." 

Dedícale tiempo y esfuerzo a entrenar y sincronizar a tu equipo. El entrenamiento proporciona técnica, la sincronización otorga potencia. Un sólo patrón de reacción y secuencia convierte la música en sinfonía. Sincronización es más que técnica cuando se trata de un grupo. La técnica puede hacer a un individuo potente. Un grupo con técnica pero sin sincronía no será potente. Sólo un grupo sincronizado es un equipo.

La jerarquía no debe ser el motor de la obediencia. No debes de llegar al punto en que tu rango jerárquico sea el que haga cumplir tus órdenes. Si ha de llegar este momento que sea en situaciones extremas o de urgencia, nunca de forma cotidiana o continua. Busca ser seguido por tu conocimiento, por tu acompañamiento o por tu sentido lógico. Cualquiera de estas tres características te ayudará a no tener que usar el poder jerárquico para compensar tu falta de poder personal.

Un equipo sigue eternamente por respeto y solo de forma temporal por posición. La conexión del líder con su equipo se fortalece y construye en épocas de bonanza y se reconfirma en épocas de tensión. En épocas de crisis la sugerencia de un líder es cien veces más potente que la orden de un jefe.


lunes, 16 de septiembre de 2013

Liderazgo. La Ventaja competitiva y el equipo

“Peleamos como una sola e impenetrable unidad. Esa es la fuente de nuestra fuerza. Cada espartano protege al hombre de al lado. Un solo punto débil y la defensa se deshace.”
(Leónidas en 300)

El ejecutivo espartano exige a su equipo una fidelidad absoluta a su líder. La fidelidad al equipo es la fortaleza de todos. La falta de lealtad es penada con el máximo castigo. No hay zonas grises para personas desleales al equipo. La lealtad da fortaleza al equipo y la empresa. La fortaleza del equipo es la fortaleza multiplicada por todos los individuos.

El ejecutivo espartano tiene un radical rechazo al individualismo. El individuo construye en grupo y destruye en solitario. El equipo en sí mismo es ya una unidad indivisible. El individuo deja de ser individuo dentro del equipo. El equipo es una unidad y no es un grupo de individuos. La fuerza del individuo es la propia multiplicada por la de todo su equipo. Un equipo débil debilita al líder. Un líder débil debilita al equipo. Un equipo fuerte lo fortalece. 

“Si tus fuerzas están en orden mientras que las suyas están inmersas en el caos, si tú y tus fuerzas están con ánimo y ellos desmoralizados, entonces, aunque sean más numerosos, puedes entrar en batalla. Si tus soldados, tus fuerzas, tu estrategia y tu valor son menores que las de tu adversario, entonces debes retirarte y buscar una salida.”
 (Sun-Tzu)

El número de personas no hace la fortaleza del equipo. La eficiencia no se mide en el número de acciones realizadas sino en el número de aciertos ejecutados. Gestión por tareas es distinta a gestión por resultados. Un equipo eficiente alinea sus movimientos para la obtención de resultados. Objetivos claros y comunicados son necesarios para alcanzar esta eficiencia.

La ventaja competitiva de un equipo es siempre relativa a la de su competidor. El competidor está en todas partes. Fuera de nuestras paredes están las otras marcas que buscan una mayor participación de mercado, los cambios en tendencia de consumo o tecnológicos. Dentro de nuestros muros, tenemos los niveles productivos, indicadores de satisfacción o rentabilidad por recurso empleado. Sin embargo, nuevamente la verdadera competencia no está fuera sino dentro de cada uno de nuestros equipos y de nosotros mismos.

La competencia es relativa a nuestro nivel de incompetencia. La vara es tan alta como la última vez que nosotros mismos la pusimos. Somos tan eficientes como nuestro nivel de ineficiencia nos permite. Nuestra fuerza está en relación a nuestra propia debilidad.

No gana el más fuerte sino el que mejor usa sus fuerzas. No pierde el más débil sino el que más conoce como manejar sus flaquezas. La ventaja competitiva siempre será relativa a lo externo y a lo interno. Uno puede ser fuerte frente a unos y débil frente a otros. Un buen líder escoge sus movimientos en relación a su ventaja competitiva. Ventaja competitiva como lo describió Michael Porter en su libro de 1980 “Competitive Strategy” es el valor diferencial que una empresa es capaz de crear para sus clientes frente a los otros competidores del mercado.


Se dice que Licurgo  fue el responsable de las normas que cambiaron la concepción espartana de vida en la segunda parte del siglo VII a.c. Este cambio de leyes le otorgo a la ciudad una ventaja competitiva militar sobre todas las otras poblaciones de la época. Este cambio de normas y leyes se llamó la Gran Retra.

El trabajo en equipo


“Un equipo unido tiene siete veces más fuerza que un grupo siete veces mayor.” 

Para los guerreros espartanos su equipo es su fortaleza. Esparta mantuvo la preponderancia en Grecia durante el siglo V antes de Cristo. Ello fue consecuencia del desarrollo de una nueva forma de ataque que consistía en el empuje frontal en grupo, una masa de guerreros dotados una gran potencia y consistencia. El hoplita no era un guerrero que presentaba combate en solitario, como sucedía con los héroes de la guerra de Troya, sino que avanzaba en formación cerrada, codo con codo, sin dejar espacios entre los hombres, en densas filas de lanzas y escudos. La unión multiplica siempre la fuerza.

“Maniobrar con un ejército es ventajoso. Maniobrar con una multitud indisciplinada, es peligroso. “
(Sun-Tzu)

El orden es potencia. La indisciplina debilidad. Un buen líder sabe que su fuerza es la de su equipo. Elige con concentración a cada uno de sus miembros y le dedica tiempo a su entrenamiento. Resalta las intenciones, refuerza los esfuerzos y premia los logros. El sistema de recompensas marca legiblemente el camino a ser recorrido. Los castigos los guarda para casos especiales. Los elogios los hace en público, los castigos siempre de forma individual. . Adrian Gostick y Chester Elton en su libro “El Principio de la zanahoria” resaltan que la característica central de los gerentes más exitosos es su capacidad de proveer a sus empleados de reconocimiento más frecuente y efectivo. En este texto ilustran que la relación entre reconocimiento y mejora en los resultados de los negocios es altamente predecible.


Sin embargo, reconocimiento y premio no son lo mismo. El reconocimiento impacta en lo interno, el premio es externo. Puede trabajarse ambos motivadores para alcanzar más impacto pero las dosis deben de ser distintas. La proporción de reconocimiento y premio no debe de ser menor de siete a uno. Los reconocimientos son palabras o gestos entregados en el momento correcto que buscan reforzar un comportamiento adecuado. Un premio puede ayudar a reforzar este reconocimiento si es entrado posteriormente y no condicionado a una conducta anticipada.

El equipo debe de ser disciplinado por principio no por excepción. Un premio debe de ser la excepción. Muchos premios crean la necesidad de más estímulos externos y por lo tanto pueden llevar a la indisciplina.  Los estímulos externos siempre serán temporales mientras que los estímulos internos siempre más duraderos. Como una droga, los premios pueden crear adicción si se aplican de forma constante e indiscriminada. Al dejar de recibirlos los equipos motivados por premios pierden el estímulo  y generan indisciplina y caos.

Un miembro indisciplinado deja de ser útil y se vuelve un mal ejemplo para otros. El equipo es tan débil como su miembro más indisciplinado. El líder es tan débil como el más débil de su equipo. El líder es tan ineficiente como el más ineficiente de su equipo. Un buen líder, por el bienestar de todos, es duro e inflexible ante la mala actitud y miembros indisciplinados.

Cuando la disciplina es parte de la cultura, no son necesarias las palabras o las leyes para mantener el orden. Por eso, debes de invertir tiempo en la selección y más tiempo en el entrenamiento. Mientras más entrenado esté tu equipo más fuerte serás como líder.

El ejecutivo espartano tiene puño de hierro en guante de seda. Posee la habilidad de ganarse el respeto y la confianza de las personas. Sus palabras tienen que llegar con la armonía de una sinfonía y las correcciones con la contundencia de un rayo. La duda no ayuda a construir. Konosuke Matsushita fundador de Matsushita Electric Industrial Company era duro en impartir disciplina en la ejecución de sus decisiones y sin embargo mantenía un respecto integral a todos sus trabajadores. En 1929 cuando estalló la gran depresión, mientras otras empresas aplicaban despidos masivos el mantuvo a la mayoría de sus empleados respetándoles su salario. Si había poca producción enviaba a sus obreros a buscar nuevos clientes y vender los productos. De esta manera impedía tener personal improductivo y les permitió ganar aún algo más de dinero. Cuando volvió la época de bonanza, su empresa se convirtió en una de las más grandes de Japón.

El equipo exige del líder la seguridad de la decisión aunque el error en esta sea una posibilidad. Lo que no perdona el equipo es la indecisión del líder. El líder tiene la obligación y responsabilidad de cargar con la seguridad a cuestas. La seguridad en las decisiones en tiempos de incertidumbre es lo que más se valora en un líder.

Eficiencia: Velocidad no es sinónimo de desesperación.

“Cada mañana, una gacela se despierta en África.
Sabe que debe correr más que el león más rápido si no quiere morir.
Cada mañana un León se despierta. Sabe que debe correr más que la gacela más lenta o se morirá de hambre.”
No importa si eres una gacela o un León.
CUANDO SALE EL SOL, YA DEBES ESTAR CORRIENDO.

Rapidez no es sinónimo de desesperación. Quien desespera tropieza, choca y encuentra fácilmente interferencia. Quien es veloz encuentra seguridad en el camino y es capaz de visualizar los obstáculos para mantener su velocidad. Serenidad es lo opuesto a desesperación. Pánico es el extremo de la desesperación. Un buen líder se mantiene en la zona de serenidad para guiar a su equipo. Un buen ejecutivo toma decisiones con serenidad con el marco de su estrategia.

“El saber no es suficiente, debemos aplicarlo. El querer no es suficiente, debemos de hacer.”
(Bruce Lee)

El ejecutivo espartano hace, no dice. El ejecutivo espartano entrega, no pide. Concentración y esfuerzo están alineados con su objetivo. La falta de concentración genera más ineficiencia que la falta de dedicación. Pocas horas bien dedicadas son más potentes que mucho tiempo disperso.  Tirar agua no es lo mismo que regar las plantas. Hablar mucho no es lo mismo que conversar consistentemente. Moverse mucho no siempre es lo mismo que avanzar. Aquí reside el principio de concentración y esfuerzo.


Hacer bien lo que se debe de hacer. Un soldado a quien le encargan una trinchera tiene la responsabilidad de su vida y de la del resto de su equipo. No importa que tan grande o pequeña sea la tarea, la responsabilidad del todo permanece en ella. La porción es siempre una parte del todo. El eslabón más débil es el que da la fortaleza a la cadena. La grieta más pequeña es la que da la solidez a la represa. El imponderable valor de la parte para un todo es siempre es la esencia de lo vital. Por eso, un ejecutivo espartano sin comprender necesariamente la relevancia de la tarea encomendada sabe que debe de hacerla muy bien.


“El que sabe atar no usa cuerdas ni nudos, y sin embargo, nadie puede desatar lo que él ha unido.”
(Lao Tse).

Lo eterno existirá siempre a pesar del tiempo. Una estructura fuerte lo es por sus cimientos y no por su decoración. Un concepto será claro por su esencia y no solo por las palabras que lo rodean. Un regalo es hermoso por la intensión y no por el color del papel que lo envuelve. De la misma manera la consistencia de los hechos lo son por sus fundamentos y no solo por sus sustentos. Lo sólido no pierde su solidez ante lo débil.

La fortaleza de un ejecutivo espartano parte desde el interior hacia el exterior. Se comporta como es y por lo tanto no es necesario demostrar. Cada paso que da es sólido y por lo tanto no es necesario defender. Hace antes de predicar, por lo tanto no es necesario sostener. Es sereno y consistente en sus movimientos y por eso no necesita más velocidad.  Se entrena en épocas de calma por lo que está preparado en momentos de crisis. El ejecutivo espartano sabe que más que un título, lo que posee es un estilo de vida. 

domingo, 15 de septiembre de 2013

Las cinco Características Importantes

Esparta estaba ubicada en el sur de la región del Peloponeso en un pequeño valle limitado por dos cadenas de montañas: Tayjetos y Parnón. Era una ciudad griega pero no tenía murallas y más parecía un campamento militar que una polis. Los espartanos preferían estar alejados del lujo y los placeres que simplificaban la vida y sus habitantes permanecían en continua guardia, siempre listos para combatir contra sus enemigos.

“El general abarca las virtudes de sabiduría, sinceridad, humanidad, coraje y el ser estricto.”
(Sun-tzu)

Los espartanos fueron los mejores guerreros de su tiempo, no solo por su entrenamiento militar sino porque lo habían convertido en un modo de vida. Su dedicación y actitud le entregaban sobre cualquier otro guerrero mayor flexibilidad, concentración y energía cuando llegaba la hora de combatir.

Entrenamiento y rendimiento son interdependientes. Los mejores guerreros siempre lo tienen en cuenta. Por ello antes de la acción siempre hay tiempo para la preparación. Una vez que llega la acción es solo el momento del rendimiento. Quienes no inviertan sus recursos en la preparación estarán desprotegidos y tendrán baja eficiencia al momento de estar en movimiento.

Concentración y enfoque son interdependientes. Uno depende del otro. No hay resultados si se pierde la concentración en los mismos. Sólo quien está seguro donde desea llegar tiene más probabilidades de llegar. Quien tiene  muchos objetivos, no tiene ninguno como el que tiene muchos relojes nunca está seguro de que hora es. La priorización es parte integral del enfoque en resultados.

Equipo y potencia es una sola pieza fundamental. La fuerza del primero genera la potencia para llegar al objetivo. Un equipo débil tiene menos probabilidad de llegar a su meta. La debilidad o fortaleza estará en función de la aptitud y actitud del equipo más que los simples deseos del líder. Por eso, el tiempo dedicado a la potencia del equipo debe de ser mayor o igual al entregado a las otras opciones para moverse hacia la meta.

El equilibrio interno y la potencia externa son interdependientes. Lo interno antecede a lo externo. No hay éxito externo si no hay éxito interno. No hay fortaleza externa si no hay fortaleza interna. Cuando estamos en armonía interna la fuerza brota naturalmente y se transfiere como por ley física. La potencia externa siempre será la transpiración de la energía interna.

Por eso existen cinco características que definen un ejecutivo espartano: trabajo en equipo, enfoque en resultados, concentración, eficiencia y equilibrio interno.

El entorno es competitivo y requiere esfuerzo continuo. El ascenso es una pirámide donde muchos son los ingresantes y pocos los puestos que van quedando hasta llegar a la cumbre. Hay un solo gerente general.

“Cada mañana, una gacela se despierta en África.
Sabe que debe correr más que el león más rápido si no quiere morir.
Cada mañana un León se despierta. Sabe que debe correr más que la gacela más lenta o se morirá de hambre.”

No importa si eres una gacela o un León.
CUANDO SALE EL SOL, YA DEBES ESTAR CORRIENDO.

¿Por qué hacer lo que nos gusta hacer aumenta nuestra eficiencia?

“Elige un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar ni un día de tu vida.”
(Confucio).

Un paso importante para tener las competencias correctas es “hacer lo que te gusta”. Si no gozas vendiendo, nunca serás un buen marketero. Si no gozas cantando, nunca serás un buen bailarín. Si no gozas observando a las aves, nunca serás un buen piloto. El que hace lo que le gusta pagaría por hacer lo que le entregan como trabajo. Hacer lo que te gusta te dará una energía que nadie podrá entregártela. Esta energía parte desde dentro y se llama potencia profesional o actitud hacia lo que haces.

"Puedo ser tan bueno como me gusta serlo y ser tan malo como ni siquiera imagino serlo."

La potencia profesional es siempre interior. De este alto nivel de energía nacerán tus éxitos, porque cada paso hagas lo harás por ti de forma natural. Un buen ejecutivo hace las cosas porque está convencido que debe de hacerlas no porque se las piden. Esto es motivación interna y se traduce en una buena actitud.

"Si te gusta cantar, cantarás como el cielo. Si no te gustas cantar no te escucharán ni en el infierno."

Cada actividad que realices, la harás con tanto gusto que siempre saldrá con excelencia. Las acciones sobresalientes serán parte de lo normal. Lo extraordinario será ordinario ya que se hará sin esfuerzo. Lo difícil se convierte en fácil para quien sabe cómo hacerlo.  El que está acostumbrado a nadar goza con cada gota que recibe y nunca siente ahogarse. Quien se acostumbra a respirar, nunca deja de respirar.

Cuando crezcas, descubrirás que ya defendiste mentiras, te engañaste a ti mismo o sufriste por tonterías. Si eres un buen guerrero, no te culparás por ello, pero tampoco dejarás que tus errores se repitan.
(Pablo Neruda)

Una carrera Universitaria

Al finalizar el colegio tenemos la necesidad de escoger una carrera universitaria. Luego es necesario realizar un post-grado y finalmente buscar una especialización para poder encontrar trabajo. Es una carrera continua llena de exigencias. No se puede parar. No hay posibilidad de bajar la velocidad.

En esta carrera, no estamos solos. Todos empujan. Muchos compiten por pocos puestos. Siempre está resaltado que sólo los mejores tendrán asegurado el éxito. La estructura social hace un filtro donde algunos por inteligencia y otros recursos son relegados. No todos llegan a la cima. Al igual que la naturaleza tiene sus mecanismos de selección natural, la sociedad se ha encargado de colocar varios de selección artificial.

Somos lo que somos por el proceso de selección natural  expuesto por Darwin en 1859 en su teoría de la evolución biológica. En su tiempo, esto fue probablemente la idea más revolucionaria propuesta y no sólo causo una gran polémica sino burlas a su creador. Por otro lado, la evolución social y económica plantea distintos retos pero bajo el mismo tipo de premisas de supervivencia y selección.

En Esparta se había instaurado la eugenesia que era el sistema donde una asamblea examinaba cada niño nacido y se aseguraban que no tuviera ningún defecto físico. Si algunos de estos recién nacidos no cumplía con lo que estrictamente deseaban los parámetros eran abandonados  en el campo a merced de las fieras o se les dejaba caer en un abismo.
Desde la visión de la sociedad espartana esto no era maldad sino una manera de asegurar la continuidad de todos los que quedaban. Estos exámenes de selección y posterior entrenamiento de los jóvenes sólo tenían como objetivo lograr formar a los mejores guerreros que aportasen a la sociedad. Era una cuestión de supervivencia social.

Es posible que esto nos parezca cruel. Desde una visión moderna, moral, ética y de reglamentación de derechos humanos esto es inaceptable. Lo bueno y malo, solo es bueno y malo dependiendo del contexto. Sin embargo, aun así, no estamos tan lejos de ser una sociedad espartana en nuestro tipo de  selección artificial.


Diferenciamos colegios, zonas de estudio, clases sociales, universidades y lugares de trabajo. Colocamos filtros en exámenes de inteligencia, conocimiento y  psicológicos, además de las cuotas de ingreso, tarifas, pagos fijos, asociaciones de padres o estudiantes, pagos por libros, etc. Todos tienen el derecho de estudiar en una buena universidad si es que tiene el dinero para hacerlo. Por otro lado, es necesario tercio superior, contactos, amistades, formas de hablar y vestir, y todo está implícita o explícitamente normado. La selección artificial sigue en curso y es objetivamente cruel. No todos pasan el filtro porque sólo hay lugar para pocos y no todos los llamados son elegidos. No basta ser bueno, sino solo es suficiente ser el mejor. La selección espartana sigue activa, los mejores siguen y el resto queda a merced del mercado o caen en algún tipo de abismo social.